lunes, 9 de agosto de 2010

PEPITO Y SU ABUELITO,

Una mañana, Don Fidencio estaba con su nieto Pepito arreglando el jardín con rastrillo en mano.

Pepito encontró una lombriz que trataba de volver al agujero de donde salió y le dijo a su abuelo:

-Abuelo, te apuesto a que soy capaz de meter la lombriz dentro de su agujero.

Sonriendo, Don Fidencio lo retó:

-Te apuesto 50 pesos a que no podrás porque la lombriz es muy blandita y flexible. No vas a poder meterla en un orificio tan chico, así es que dime si estás dispuesto a perder los 50 pesos; toma en cuenta que es la mitad de lo que tu padre te da cada domingo.

Pepito aceptó de inmediato la apuesta, pensando en incrementar lo que se embolsaba los domingos.

Corrió hacia el interior de la casa y minutos después volvió con un aerosol de spray de cabello. El abuelo se preguntó qué era lo que iba a hacer el nieto, pero lo dejó que siguiera con la iniciativa.

Pepito roció la lombriz con el spray, lo que provocó que el invertebrado se quedara recto y duro. De inmediato, el niño introdujo la lombriz en el orificio sin mayor problema.

Don Fidencio aceptó la derrota. Metió la mano a la cartera y le dio a Pepito los 50 pesos, los cuales se había ganado de buena lid gracias a su ingenio.

Una vez que le pagó al chico, Don Fidencio entró rápidamente a su casa con la lata de spray.

Media hora después salió de la casa y fue a ver a Pepito, quien seguía entretenido en el jardín y le dio otro billete de 50 pesos.

Pepito se sorprendió y le dijo a su abuelo:

-Abuelo, ¿ya se te olvidó que me diste hace rato los 50 pesos de la apuesta?

Y Don Fidencio, demostrando la felicidad que lo embargaba, le contestó:

-Sí me acuerdo, pero estos 50 pesos ¡¡¡te los manda tu abuela!!!

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